viernes, septiembre 25

invierno



no se porque las penas mas amargas
los muertos mas queridos
las ilusiones mas defraudadas
me invaden estos inviernos grises de buenos aires
no se porqué tu lugar tan buscado en el mundo,
fue tu nicho número, con sé
ni porqué insisten los sabios meteorólogos con su verano  estación de lluvias
cuando no recuerdo invierno
sin lluvias persistentes, agobiantes, inundantes
no se porqué los pobres muertos, pobres
los pobres pobres, pobres
los pobres insensatos de la esperanza, pobres
los pobres humanos tan humanamente llenos de humanidad, pobres


lunes, septiembre 14

Ciudad




Hoy cometo una herejía,  el sol y el aire sin smog me justifican
Hoy diría, ciudad, que no te amo
casi casi diría te deploro
Ya no creo tu compás de dos por cuatro,
me entristecen tus esquinas
no me gusta que fusiles la nostalgia y me brindes una imagen diferente cada día
que me escupas tu arrogancia, que destruyas lo que fue, lo que sería
no me mueve ni un suspiro Puente Alsina ni tu fétido riachuelo, ni un San Telmo de mentira
no me gustan tus porteños agresivos y altaneros
tus veredas defecadas por los perros
ni tus curros, tus pioladas, tus postísimas, tus fijas
tus amantes gobernantes que te cubren de fastuosas autopistas
tu feroz reproducción de la ansiedad
tu pasado de mujer prostituida,
tus traiciones,
tu fortuna  mal habida
Hoy reniego de vos
y si algo de ternura me quedara todavía
aunque así te lo dijera, fatalmente
ni siquiera lo sabrías


domingo, septiembre 13

Puesto que te amo


Puesto que te amo tanto no puedo más que,
a pesar de mi tristeza,
sentirme amada.
Es curioso,
pero lo cierto es que te amo en tus mínimos actos
imágenes apenas entrevistas:

Cuando eliges la manzana de tu niño
cuando elevas los ojos resentidos a la maestra rigurosa
cuando bebes tu vino, sombrío, apartado de los otros
cuando con ellos te sonríes mirando la muchacha
cuando en la plaza, al sol, entibias tus arrugas
cuando lustras fervorosa tu olla de aluminio en tu casa de chapas
cuando en el subte sonríes, silenciosa
cuando te avergüenzas de tus pechos que crecen
cando te limpias el sudor con tu antebrazo y descansas apoyado en la pala
cuando barres la vereda tempranito, con sol blando
cuando se escapa tu mirada cautiva mas allá del mostrador, del escritorio
cuando echas al mar la cría de la raya , quien ha muerto al parir sobre la costa
cuando lloras con tu primer víctima de la hondera entre tus manos
cuando  conduces tu carro de pie, entre los autos
cuando revuelves despacio el café y una lágrima se desliza hasta el pocillo
cuando en el tren estudias y de pronto te distraes
cuando imperioso gritas en tu cuna
cuando te paras con los otros en la esquina, irreverente
cuando vuelves los ojos extraviados a la puerta deteniendo la camilla, el enfermero

En esos momentos, (y en otros no enunciados)
con todas tus miradas se cruza la mía, solidaria
Por eso,
por eso solamente
me se amada.



Pinos




Me perdi entre la arena pisando sombras de altos pinos en la naciente noche
me acompañaba una victoria, fuegos de artificio
Era un juego dulce caminar sin rumbo, indolente, en buena compañía
Algo cruzó a través
búho, lobo, fantasma, demonio
Entonces quedé sola, aterida, buscando la luz entre los médanos
la ventana, la mesa
las viejas caras conocidas




Tiza


No se quien sos
estás ahí, pálida y alegre,
 con una guitarra blanca en las manos,
una sonrisa blanca en tu cara, que es negra
Diminuta, tan clara, no sabés nada
de esta ansiedad de aprehender todo este mundo y el que fue
sentarse en los bancos, mil,
respirar los huesos de los nombres y los hombres en las aulas, mil
simplemente estás allí, tan niña
con tu sonrisa que viene desde un polvo lejano de infancia
tu  melodía de rondas y risas.
En la pizarra negra cuelgas
último espiral de tiza blanca



Antecedentes



Solo por amor a la vida fui buena
y si alguna impresión dejé en la memoria de aquellos pequeños resentidos fue;
ella era buena
y en las batallas (solo por amor a la vida) una voz unánime
no pudo dejar de decir, es buena compañera.
Sin religión ni dogmas, propósito ni esfuerzo, fui simplemente buena
Poco curriculum para las fieras
Y digo fieras por esa cosa de la metáfora
pero no dejaré de decir:
para los torturadores, para los trepadores, para los cómplices silenciosos, para los number one de todas las carreras, para los que arrancan los hijos de brazos de sus madres, para los propietarios de la vida ajena, la tierra ajena, la moneda ajena, la dignidad ajena.
Poco curriculum ser buena sin discriminación, tan solo por amor a la vida
y sin discriminación, por horror a la muerte
hoy agrego un voluminoso antecedente:

el odio




Animal acosado


Ese animal de paso firme
de muslos torneados y macizos, de tronco erguido
y ritmo en las caderas en los hombros,
ese animal de brazos cadenciosos y mano que se extiende en instrumentos,
ese animal de inquietos ojos, frente altiva,
ese animal, señores,
es sospechoso de ser hombre.

Donde lo vean, reconózcanlo, y denle fuerte, si
señores de giba y negra capa
denle fuerte en los pies y las rodillas
denle en los hombros, la cintura, que se quiebre su ritmo
señores de garra y de colmillo
y denle en las caderas, en los brazos
que no llegue a los frutos
y denle mas duro en la cabeza, en la atrevida boca
Por ultimo, señores, obedientes de lo oscuro,
denle fuerte en los ojos
enceguezcan su mirada de horizontes.

Entonces, señores
si aun así se eleva, si ve, si avanza…
no tengan dudas
ese animal es un hombre.


sábado, septiembre 12



Manos

Crónicas, han recorrido centímetros humanos
a veces súbitas
se elevan entre multitudes para acompañar el grito
(se creen libertarias)
Mundanas
cumplen ritos minúsculos
aferrando sentidos transitorios.
Exploradoras incansables de una materia
apenas aprehendida
devienen instrumentos que cumplen el destino de las cosas
Una ansiedad de pájaro devora
sus reposos, sabiendo su vocación de danza
Suelen enlazarse una a la otra
amparando al silencio, cerrando el círculo unitario del cuerpo

y simpre, fatalmente
fracasa su dudosa intención de llave, de candado
(ellas también son fugaces)


Mar

El mar era entonces una manada de elefantes en tropel
un terror que avanzaba por mis pies
                                pequeñas caracolas de vacilante paso y frecuente tropiezo
mas el sol era un sol indiscutible
Pronto hice buenas relaciones con las inquietas bestias
de diluída bravura
Supe de sus modos, las frecuentes iras,
sus regalos de conchas y medusas
Hubo un diálogo, nada diferente al de tantos sin embargo exclusivo (también cada hombre habla con un Dios
de uso propio)
Hubo una expulsión antigua
y
una pulsación de arena en el fondo
que me trae los eneros
a mirar estatica desde la costa
aterrada  de ser de nuevo anónima de todo nombre y forma humana
albergarme en la cuna inmensa,
ser una prehistoria de sal sobre la costa.

En el naufragio
él echó sobre la orilla un rescate de imágenes de otra costa
donde el amor
Inaccesible, inédito
envió fulguraciones en la cresta de las olas. 










Tres porqué para no morir





I
Cuando me muera, qué me llevare conmigo
Tal vez los miedos nocturnos de ese hombre que será un día mi hijo
quizá, los arboles lila que descubrí esta primavera, y ese niño andando fantasmal en bicicleta por el camino flor y sombra
o una azotea de caballito llena de cal
También,
un veinticinco de mayo de 1973 en la plaza,
un muchachito escribiendo palabras rojas sobre un tanque inerte,
todo ese fragmento de tiempo-espacio que constituye mi recuerdo 




II
Aquel perfume de nardos no evocará en nadie lo que en mí.
La pieza diecinueve dejará de ser aquella en que una noche de marzo en luna llena
se recortaban las chimeneas contra el cielo
y vos
aunque recuerdes aquel lugar en el que fui feliz
no sabrás la dispersión de forma, olor, sonido,
que un día
podrían llenar mi sangre de un sabor dulce y nostálgico
porque
yo misma,
no sé todavía qué del mundo me pertenece por derecho de percepción y emoción..


III
Es posible saber qué me llevo,
pero
qué dejo? 
Se van conmigo la ira, la angustia, la agonía
algunos momentos solitarios y esas culpas tan absurdas y escondidas,
pero me resisto, me niego y no los llevo
ni al amor que me rebalsa y ya no es mío
ni a esta sed de saber
ni a este afán por un mundo presentido que vendrá, lo sé, vendrá

Todo lo dejo en manos de unos cuantos amigos.