sábado, septiembre 12



Manos

Crónicas, han recorrido centímetros humanos
a veces súbitas
se elevan entre multitudes para acompañar el grito
(se creen libertarias)
Mundanas
cumplen ritos minúsculos
aferrando sentidos transitorios.
Exploradoras incansables de una materia
apenas aprehendida
devienen instrumentos que cumplen el destino de las cosas
Una ansiedad de pájaro devora
sus reposos, sabiendo su vocación de danza
Suelen enlazarse una a la otra
amparando al silencio, cerrando el círculo unitario del cuerpo

y simpre, fatalmente
fracasa su dudosa intención de llave, de candado
(ellas también son fugaces)


Mar

El mar era entonces una manada de elefantes en tropel
un terror que avanzaba por mis pies
                                pequeñas caracolas de vacilante paso y frecuente tropiezo
mas el sol era un sol indiscutible
Pronto hice buenas relaciones con las inquietas bestias
de diluída bravura
Supe de sus modos, las frecuentes iras,
sus regalos de conchas y medusas
Hubo un diálogo, nada diferente al de tantos sin embargo exclusivo (también cada hombre habla con un Dios
de uso propio)
Hubo una expulsión antigua
y
una pulsación de arena en el fondo
que me trae los eneros
a mirar estatica desde la costa
aterrada  de ser de nuevo anónima de todo nombre y forma humana
albergarme en la cuna inmensa,
ser una prehistoria de sal sobre la costa.

En el naufragio
él echó sobre la orilla un rescate de imágenes de otra costa
donde el amor
Inaccesible, inédito
envió fulguraciones en la cresta de las olas. 










No hay comentarios:

Publicar un comentario