Puesto
que te amo tanto no puedo más que,
a
pesar de mi tristeza,
sentirme
amada.
Es
curioso,
pero
lo cierto es que te amo en tus mínimos actos
imágenes
apenas entrevistas:
Cuando
eliges la manzana de tu niño
cuando
elevas los ojos resentidos a la maestra rigurosa
cuando
bebes tu vino, sombrío, apartado de los otros
cuando
con ellos te sonríes mirando la muchacha
cuando
en la plaza, al sol, entibias tus arrugas
cuando
lustras fervorosa tu olla de aluminio en tu casa de chapas
cuando
en el subte sonríes, silenciosa
cuando
te avergüenzas de tus pechos que crecen
cando
te limpias el sudor con tu antebrazo y descansas apoyado en la pala
cuando
barres la vereda tempranito, con sol blando
cuando
se escapa tu mirada cautiva mas allá del mostrador, del escritorio
cuando
echas al mar la cría de la raya , quien ha muerto al parir sobre la costa
cuando
lloras con tu primer víctima de la hondera entre tus manos
cuando conduces tu carro de pie, entre los autos
cuando
revuelves despacio el café y una lágrima se desliza hasta el pocillo
cuando
en el tren estudias y de pronto te distraes
cuando
imperioso gritas en tu cuna
cuando
te paras con los otros en la esquina, irreverente
cuando
vuelves los ojos extraviados a la puerta deteniendo la camilla, el enfermero
En
esos momentos, (y en otros no enunciados)
con
todas tus miradas se cruza la mía, solidaria
Por
eso,
por
eso solamente
me
se amada.
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