1-
es un dolor, el nuestro, desconocido
dolor para llanto de niño
dolor grave para tu fiebre aguda
dolor bueno, callado y sumiso que ruega
es un dolor que nos prestas pues te llena
y quien de nosotros no se llenara de el para no prestártelo
2-
por que sera que la senda que mas me acerca a mi
esta al otro extremo de vos
porque este absurdo de vivir con vos sin mi
de vivir sin vos conmigo
con dolor, dolor debo elegir
4-
después de tanto querer ser
solo soy lo que soy, una mota de opaco polvo
en esta mi ciudad de made in, lentejuelas, candilejas
en esta mi época del acrílico el neón
diminuta, escondida
solo brillo cuando me alcanzan los rayos de algún sol
5-
La mi mirada larga
es negro, mas lejos de mi
es azul
mas allá de todos
suena denso y cae grave
es miedo
rayo y humo
mas lejos de hoy
es mi hijo
mañana
6-
lo intento
me siento en la estación
paciente
pero en algún oscuro centro varios nudos se desatan y ascienden los soldados de la ira remontando los torrentes de mi sangre
pergeñados con lanzas, sables, arcabuces rayos laser se acomodan en el vértice de cada espina mía
entonces subo a cada tren
todas las voces los focos insistentes
por cada ventanilla cada puerta rutinaria
me quiebro las aristas oprimo a mucha gente
me duelen nos dolemos
nos amamos nos amanecemos a luz y sombra vaivén y ruido,
hasta llegar a la nueva estación
7-
tantas ganas de vivir y tener sueño
tantas ganas de vivir que hasta puedo disfrutar el morir
8-
que es lo que me queda de lo que un día tuve
que es lo que tengo de lo que un día tendría
9-
donde van llegando los caminos
la huella entre las piedras
donde se detienen siguen de largo donde mueren
o empiezan a crecer con desmesura
no se
pero en una esuqina de un dia cualquiera
en una intemperie crecida en hielos
en una clara estacion que habrá sobrevenido cuando ya no lo espere
habremos de encontrarnos, alegres, sorprendidos
con una forma nueva
10-
una nube fluorescente, cerrazón rumorosa
oscurece la mirada hacia los días de casa, hermanos, padres, delantal
surgen escenas coloridas o sepias
mas no las creo
son inmóviles imágenes que solo yo retuve en una caja negra
entonces llegan voces de testigos e imponen la anécdota
compagino calendarios con esas curiosas historias que me incluyen
me aosmbro y veo el movimiento
tampoco en este dia me se en el espejo, los sonidos que emito
ni en una rigurosa palpación de mi piel o pensamientos
solo cuando pupilas externas me aman acusan, exigen, interrogan
cuando manos de otros me tocan y palabras precisas me penetran
sopesando el volumen, solo entonces
me incorporo en toda la extensión de mi esqueleto
asi es como en este instante en que esbozo estos versos
los sé pobres de mí, los tristes, huérfanos
hasta el tiempo en que los leas, el momento en que tu voz y tu mirada me los traigan de nuevo.
11-
entonces
vos andabas con muñecas
yo buscaba grutas en los acantilados
vos rezabas de rodillas
yo maldecía de pie los falsos dioses
vos te acurrucabas en ek frío
yo calvaba puñales en el aire
vos eras hermosa y plena
yo fea y desgarbada
vos acariciabas tu vientre redondo
yo construía mi soledad amurallada
entonces
vos construías con tierra y con cemento
yo auguraba cataclismos
vos sonreías y dabas la mano
yo me espiralaba en rictus
entonces escribimos versos juntas, aunque eras vos quien los dictabas
ahora
a veces vamos hombro a hombro
o nos miramos con odio o asustadas
ahora
nos sentamos en la misma silla
con piedad la una de la otra
a escribir estos versos
12-
El mundo ajeno
y siempre el olor de los jazmines.
Mi madre cortaba su cuerpo en la cintura para no saber de su sexo otoñando
Mi padre estrechaba sus horas hacia un reposo de ochenta y dos por ciento móvil
La ventana acuñaba heridas en el marco, el ciruelo en la corteza, iniciales de un amor solo consumado entre la hendija y el filo.
En el fondo vecino,
un cerdo chillaba su destino navideño
y siempre el olor de los jazmines
Don Pascual ya no vende pan dulce casero
ya no Don Pascual.
No mas piano ni maestra con odio de sala sin salón, piano sin cola, larguísimas tardes de alumnos sin talento.
Clara, la más pobre, de empinado mentón,
ya no dispara tristezas por el cañón de su resentimiento.
Sebastián ya no enferma de todas las muertes vecinas,
muere propiamente.
Sólo el olor de los jazmines,
y siempre el mundo ajeno
13-
te veo, viento
sacudiendo mi desplegada envergadura
moviendo mi follaje que estuviera quietamente verde
y hoy a tus furias se ve caer en hojas castañas, conscientes de esta pesadumbre de saberse
al fin, aunque tarde
te huelo,
aromándome en polen y néctar de otros bosques
inaccesibles, distantes mundos vegetales
te palpo,
estrujando la arboladura de mi nave
naufragándome en océanos de vibrantes espumas y telepáticos peces
te siento
encenderme en imprevisibles llamaradas
y helarme en previsibles soledades
como me dueles, con ese tu designio de pasar
con este mi destino de quedarme
14-
Que los personeros de la dicha me digan que es esa felicidad prescripta :
¿la carcajada, el discurso fácil, el cuerpo siempre contactado, ser toda la evidencia, todas las luces alumbrando?
Me siento en un rincón. Observo. Alumbro para adentro, oigo reir todos mis huesos, llorar a mis fluidos. No hay barreras, no hay equívocos en el encajonado río.
No vengan a exigirme ajenas muestras de exigencia.
Calar el dulce corazón de la sandía, no estallarla en el suelo para conocer su adentro.
Apretado, bullente, pulsando, sin hastíos, comprimido en núcleos, lo quieto vive, cuando se mueve sabe ser preciso, como los pueblos acallados, esperando el exacto momento.
Sin violar cerraduras, el secreto es ofrecido a mi amistad de respetuosa observadora.
Espero a los otros quietos, los de la pobre mesa, algún santo o algún ídolo, el jazmín en el vaso, la pelea diaria sin texto y sin armas, con la anacrónica risa destemplada.
Algún día ¿las lágrimas desboradarán los vasos? ¿el vino ya no será sordina del dolor?

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