hasta saber de lo imposible
como el pez que nunca, nunca
sabrá todo el océano
Entonces,
vengan a mí tiburones, arrecifes, los anzuelos,
sacúdanme corrientes sin importarme latitudes
arrástrenme las olas gigantes que tienen su sentido y su origen
aunque mi branquia solo sepa de su oxígeno.
Hay una razón en el vientre del mar
y ya que no puedo asirla con mis dedos
me sumerjo en la evidencia y
participo de ella.

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