jueves, agosto 18

niños vegetales 1968

Difícil mandato este de recorrer el surco
donde otros sembraron hambre, aislamiento, desconcierto
y hoy pretenden ver crecer ciudadanos responsables
ciegos, sordos ,mudos.
Recorrer el surco y extraer malezas
enderezar torcidos
volver al hoyo las semillas germinadas por ahí
donde las llevara el viento que no sabe de
circulares, comunicados, ordenanzas

Agobiador oficio para quien es obediente

Pero en cambio qué alegría
esa vida inesperada, potencia indeseable,
revelada,  rebelada
Qué alegría la ortiga, verde, urticante, carnosa
 la flor crecida a la vera del sembrado
esas ramas imprevistas extendidas en todas direcciones
que alegría estos pequeños marginales
vivos, desafiantes, torvos, huidizos, inocentes, desconfiados

Si hasta las pobres mieses, bien nacidas
obedientemente amontonadas
si tuvieran algún ojo con que vernos reir
envidiarían
si tuvieran un oido para oirnos murmurar
palidecerían
o tal vez,
soltarían su semilla en libertad, solidarias

Pero no es fácil, no, que quien comercia la tierra pague mi salario

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