donde otros sembraron hambre, aislamiento, desconcierto
y hoy pretenden ver crecer ciudadanos responsables
ciegos, sordos ,mudos.
Recorrer el surco y extraer malezas
enderezar torcidos
volver al hoyo las semillas germinadas por ahí
donde las llevara el viento que no sabe de
circulares, comunicados, ordenanzas
Agobiador oficio para quien es obediente
Pero en cambio qué alegría
esa vida inesperada, potencia indeseable,
revelada, rebelada
Qué alegría la ortiga, verde, urticante, carnosa
la flor crecida a la vera del sembrado
esas ramas imprevistas extendidas en todas direcciones
que alegría estos pequeños marginales
vivos, desafiantes, torvos, huidizos, inocentes, desconfiados
Si hasta las pobres mieses, bien nacidas
obedientemente amontonadas
si tuvieran algún ojo con que vernos reir
envidiarían
si tuvieran un oido para oirnos murmurar
palidecerían
o tal vez,
soltarían su semilla en libertad, solidarias
Pero no es fácil, no, que quien comercia la tierra pague mi salario

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